Experiencias paranormales de enfermeras en hospitales

Los hospitales y centros de salud pueden convertirse en lugares perfectos para eventos inexplicables.

Experiencias tales como visiones en pacientes a punto de morir, experiencias cercanas a la muerte o experiencias fuera del cuerpo muy habituales o pacientes que se recuperan de forma súbita y total de enfermedades después de una intervención religiosa (como por ejemplo la oración) son eventos paranormales donde muchas enfermeras de nuestros hospitales en España han sido testigos.

Hay casos en los que las propias enfermeras han tenido sus propias experiencias paranormales en sus puestos de trabajo, tales como apariciones, coincidencias significativas, ver campos de energía, luces o “descargas eléctricas” en torno a —o saliendo de— un paciente hospitalizado, observar el funcionamiento anómalo de equipos o instrumental médico, “saber” intuitivamente la enfermedad de un paciente o cuándo este fallecerá, o experiencias bajo condiciones de tratamiento especial, como Unidades de Terapia Intensiva, quirófanos, neonatología, hospitales de pediatría o neuropsiquiátricos.

Aunque es el caso de que muchas enfermeras no han tenido ellas mismas ninguna experiencia relación a lo paranormal, pero es cierto que han escuchado de personas de confianza que les han contado sucesos sorprendentes, lejos de toda lógica o razón.

Relatos de enfermeras

Una enfermera relató que mientras estaba sola preparando medicación para un paciente —que estaba en otra habitación— salió «volando» sobre su cabeza un Baxter de suero fisiológico: «Había cuatro baxters solamente. ¡No había forma alguna de que se moviera así!».

Otra enfermera en un hospital relata que estando en la guardia nocturna en el servicio de otorrinolaringología «escuchaba cómo se movían los instrumentos dentro de la bandeja en la que estaban… También que golpeaban la puerta del despacho de enfermería. Cuando iba a abrir, no había nadie».

Una enfermera que trabajaba en la Unidad de Terapia Intensiva en la noche y estaba totalmente sola, a punto de dormir, vio como un pie de suero perfectamente sostenido caía delante de ella: «Me levanté y lo acomode. Ninguna puerta se movió, no había ventanas por donde corriera aire… En otra ocasión encontré, en esa misma habitación, todos los cajones abiertos».

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